La música en España: pasado, presente y ¿futuro?


Muy a menudo nos quejamos de la falta de tradición musical en España, en especial en el ámbito orquestal, dado que las bandas han mantenido más la tradición.

Este sentimiento de inferioridad frente a la práctica totalidad de países europeos en el terreno musical nos ha creado un complejo inherente al músico español, que afortunadamente desde hace algunos años se ha ido mitigando; hoy en día los estudiantes y profesionales tienen acceso a información (pese a que la gran parte de literatura especializada no ha sido todavía traducida a nuestro idioma), podemos escuchar grabaciones de músicas de todo el mundo y sobre todo podemos ir a ver conciertos, que son el mejor modo para seguir evolucionando y evitar volver a caer en el estancamiento musical en el que vivió España en épocas duras y que hasta hace pocos años todavía lastraba la competitividad de los músicos españoles, no por la falta de conocimiento y destreza en su profesión sino por la falta de puntos de vista diversos, la imposibilidad de moverse y englobarse en un marco musical más amplio, el europeo.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pero en el terreno musical los españoles no hemos tropezado solo dos veces, sino innumerables ocasiones, repetido errores que han impedido que se consolidara una tradición musical y sobre todo interpretativa española de primer orden internacional, como la italiana, francesa, alemana, polaca, sueca, danesa e incluso estadounidense (país con 250 años de historia) etc…

La música para órgano del Renacimiento español si que fue de primer orden, se estudia por expertos y eruditos y se sigue investigando en la actualidad: la tradición musical organistica española fue en su época una de las más consolidadas y que aportó serios avances a la técnica, a la composición e interpretación de este instrumento polifónico. La música coral también alcanzó altas metas.

El luthier italiano Antonio Stradivari trabajando en su taller

En España hubo una época en la que los reyes del momento decidieron apoyar la música, o al menos tomarla como un elemento de distinción y modernización, gracias a ello, España cuenta con los instrumentos, calificados por muchos, como los más bellos que construyó Antonio Stradivari, el mago de los violines, quien consiguió llegar a metas hoy en día no alcanzadas. Hoy en día se conservan cuatro, un cuarteto completo, expuestos en el Palacio Real, que por cierto rara vez se pueden escuchar. El resto desaparecieron, se perdieron, los robaron y se destrozaron cuando los gobernantes de turno decidieron que aquellas maravillas no tenían ningún valor y no merecían ser cuidadas y custodiadas por expertos. Hoy en día les debemos el dudoso agradecimiento de habernos privado de aquellas maravillas para siempre, de haber destrozado Giocondas y Meninas musicales y en términos económicos, de unos cuantos millones de euros, que es lo que cuestan hoy en día estos instrumentos. Pero no es el único caso, colecciones de conservatorios, conventos, etc… han visto sus fondos mermados (los instrumentos han ido desapareciendo misteriosamente) y la falta de interés ha hecho que el estado de conservación de lo que todavía queda no sea lo que debería ser, lo que hoy en día es en las instituciones de las idolatradas Alemania, Austria o Suiza.

El violinista español José Herrando

En nuestra historia musical vemos como figuras importantes, al menos de esas que crean escuela y hacen tradición, van desapareciendo, en casi todos los casos por caer en desgracia ante los poderosos del momento y en otros por la falta de visión de los gobernantes del momento, que desaprovecharon enormemente el potencial de que disponían. Entre ellos está José Herrando (1680 – 1763), cuyas partituras se quemaron en su mayoría en el Palacio de Liria durante la guerra civil y de las pocas que restan, la mayoría permanecen escondidas hoy en día en fondos de bibliotecas de nobles y conventos, sólo aptas para el estudio de unos pocos. Basta decir que tuvo que editar su método de violín en París: Arte y puntual explicación del modo de tocar el violín con perfección y facilidad (París, 1756) ¿Se imaginan al padre de Mozart, Leopold Mozart (1719- 1787) editando su fantástico tratado para violín en un país que no era el suyo? Incluso Boccherini (1743-1805), escritor del famoso Minuetto, de la Música nocturna de las calles de Madrid, cayó en desgracia y se le impidió acabar su carrera con la plenitud que merecía, privándonos a todos hoy en día de todo lo que este gran artísta hubiera podido escribir y enseñar, del legado que nos hubiera dejado. Y sobretodo lo que implica el desprestigio hacia este compositor, que inevitablemente va ligado a la repercusión de su obra, de la evolución musical: relegarla del estudio, de la interpretación supone privar a las generaciones venideras de un camino ya recorrido, tener que empezar a construir desde una nueva base.

Otro ejemplo es Manuel Canales (Toledo 1747-Toledo 1786). Cuando Mozart compuso sus primeros cuartetos de cuerda, contemporáneamente un compositor español, Manuel Canales, hizo algo similar en España, inspirado e influenciado por las novedades que conoció en Madrid por la música de Boccherini y de Haydn. Lo hizo con gran destreza y características propias, pero en nuestro caso, esa tradición no se consolidó, se diluyó y pasó inadvertida y deperdiciada hasta el siglo XX, cuando algunos de sus Cuartetos pudieron ser recuperados para su estudio e interpretación. Incluso tuvo que ir hasta Inglaterra para publicarlos, con el título: Six Quartettos for two violins a Tenor & a Bass by Emanuel Canales Composer to the King of Spain Op: III – Printed for Will. Napier N 474Strand. En cambio, en Austria, en el S.XVIII hubo mecenas, nobles, burguesía adinerada (en aquella época los encargos sólo los podían realizar reyes, nobles o burgueses por motivos económicos) que decidieron apoyar estas novedades y contribuyeron a consolidar una tradición que ha llegado a nuestros días, todos los grandes compositores han compuesto música para esta formación y otros grupos de cámara, que básicamente se apoyan en este.

El compositor Juan Crisóstomo Arriaga

Más adelante en la historia musical de España aparece la figura de Juan Crisóstomo Arriaga, conocido como el Mozart español, que debió emigrar a Francia, como tantos otros, para poder estudiar y desarrollar su talento dentro de un sistema de enseñanza musical sólido, completo y avanzado. Contrajo la tuberculosis, vivió con estrecheces con el afán de poder desarrollar su talento, pero con 19 años lo encontraron muerto por la tuberculosis en la habitación donde vivía. Con 13 años había escrito su primera ópera, un futuro prometedor truncado por la falta de recursos.

En el terreno de la interpretación, la historia se repite, es más dificil encontrar documentación, pero uno se sorprende al saber que hace unos siglos España estaba desarrollando una sólida tradición musical e interpretativa. Hoy en día las orquestas nos creemos en la vanguardia musical de España, pero hace más de 150 años ya hubo otra vanguardia, que en la mayoría de casos fue destruída cuando llegaron malos tiempos. Alemania, Francia sufrieron dos guerras mundiales, pero no destruyeron su futuro, en cambio el refrán “hay que cortar por lo sano” se ha repetido en la historia musical española en demasiadas ocasiones. Se han perdido oportunidades de oro para nosotros, en nuestra historia se ha dejado morir de inanición demasiada música, músicos e instituciones.

Prueba de ello son las orquestas, teatros y asociaciones que se muestran a continuación, y con ellas se muestran solamente algunos casos, ejemplos en los que la voluntad política, de las clases pudientes y los ciudadanos dieron visto bueno o carpetazo a realidades que ya existían hace más de un siglo:

Gran Teatre del Liceu

TEATRO LICEU DE BARCELONA. El Teatro del Liceo de Barcelona es el más antiguo de España, ha variado su organigrama, sus actividades, su gestión, ha cambiado en repetidas ocasiones de nombre, evolucionando a través del tiempo para no desaparecer. Ha logrado estar presente desde 1847 en la vida de los españoles y es reconocido en toda Europa.

Orígenes:

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, dando lugar al Liceo Filodramático de Montesión cuya finalidad era, por una parte, promover la enseñanza musical (de aquí el nombre de Liceo) que añadía al cultivo del teatro, del canto y la música a la italiana y por otra, la organización de representaciones escénicas de teatro de ópera, por parte de los alumnos y profesionales.

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.

En el Liceo de Barcelona vemos el ejemplo, al menos hasta nuestros días y durante 175 años, de una sociedad, unos gobernantes y de una burguesía que han apostado por perpetuar la vida cultural de su ciudad y por apostar por cambios que han contribuido (al menos hasta el momento, insisto) a mejorar la calidad de sus representaciones, las condiciones de sus trabajadores (lo que inevitablemente ha tenido un efecto llamada para intérpretes y profesionales de gran calidad y prestigio), sabiendo afrontar los momentos duros, los reveses del destino con tal de no privar a esta ciudad de uno de sus principales referentes, con tal de mantener el pulso y no convertir a la sociedad barcelonesa en una sociedad privada de cultura, educación y desarrollo.

No podemos olvidar que esta institución ha sido capaz de resurgir de sus cenizas, en el sentido literal de las palabras, dando un admirable ejemplo y lección de superación, cuando su edificio, el Teatro, desapareció casi en su totalidad durante el famoso incendio en 1994. Y es inevitable pensar que si esta institución supo y pudo resurgir de sus cenizas no debería permitirse que problemas graves, pero menores que los de 1994, acaben empañando hechos tan loables por parte de la sociedad catalana y de los dirigentes del momento, a quienes hoy en día todos los españoles debemos un gran respeto y agradecimiento.

El Teatro Real de Madrid

MADRID. En Madrid existen cuatro orquestas sinfónicas, pero la más antigua de ellas es la Orquesta Sinfónica de Madrid, que se funda en 1903 y tiene su origen en la antigua Sociedad de Conciertos.

La Sociedad de Conciertos de Madrid fue fundada en 1866 por Gaztambide, Barbieri y Chueca. Tuvo gran repercusión e incluso contó para el estreno de Don Quijote de Strauss con la batuta del propio compositor. Se disuelve en el año 1903 y en este mismo año se funda la Orquesta Sinfónica de Madrid con la mayoría de músicos de la antigua Sociedad de Conciertos, pero esta vez con mayor estabilidad y, como fue habitual durante el SXVIII y primera mitad del S.XX, contando con numerosos profesores de Conservatorio y jóvenes promesas.

La OSM solamente cesó su actividad, aunque no completamente, durante la guerra civil, siendo reanudada en 1940, pese a las dificultades para cubrir las vacantes que se produjeron durante la contienda.

Durante su vida ha sido orquesta sinfónica, pero también de teatro: durante muchos años estuvo en el Teatro de la Zarzuela y actualmente en el Teatro Real.

Es una de las Orquestas más antiguas de España.

El palacio Euskalduna

BILBAO. La Orquesta Sinfónica de Bilbao se fundó en el año 1922, coincidiendo con la llegada del célebre el músico belga Mr. Armand Marsick para dirigir el Conservatorio. De esta manera, la idea gestada por Gortázar, Alaña, Arisqueta y su grupo se vio reforzada por la cualificación técnica de Marsick, por lo que en 1922 la Orquesta Sinfónica de Bilbao dio su primer concierto en el Teatro Arriaga. Bilbao se sumó a toda una corriente del mundo occidental y los bienes económicos particulares se convirtieron en bienes culturales públicos.

En aquella época, en los años veinte y treinta, la Orquesta Sinfónica de Bilbao sobrevivió gracias a la obstinada y sistemática voluntad de unos pocos. Pese a las subvenciones de la Diputación, del Ayuntamiento bilbaíno y de la Sociedad Filarmónica, los continuos déficits llegaron a hacerse aplastantes en la década de los treinta, precisamente cuando la Orquesta, de la mano del joven Jesús Arámbarri, se ponía en camino hacia su cumbre y se daban conciertos con Kreisler, con Piatigorsky, Rubinstein, Eisenberg o Zabaleta. El 10 de agosto de 1938, un “connaisseur” y antiguo socio de la Orquesta de preguerra fue nombrado alcalde de Bilbao y la orquesta sinfónica se convirtió en municipal. El propio Ayuntamiento se hizo cargo de su financiación. En febrero de 1939 la Orquesta dio su primer concierto de la postguerra bilbaína bajo la dirección de Arámbarri, y así, en 1953, Jesús Arámbarri se fue a Madrid dejando a la Orquesta de Bilbao en su época más brillante. Cinco años más tarde, Rafael Frühbeck se hizo cargo de la Orquesta y de su batuta salió la primera audición íntegra de la “Carmina Burana” en España.

Después de un replanteamiento institucional de la Orquesta, la Diputación de Bizkaia la financió de nuevo y la Orquesta recuperó el calificativo de “sinfónica”, que se reorganizó en el nuevo “Patronato Juan Crisóstomo de Arriaga”. En 1972, la Orquesta Sinfónica de Bilbao llegó a celebrar sus 50 años, otro momento cumbre. Pedro Pirfano dirigía la Orquesta desde 1968. Sin embargo, los últimos años del franquismo fueron la confluencia de un cúmulo de terribles deterioros, empezando por el Conservatorio vizcaíno. Finalmente, la Orquesta se salvó gracias a la ayuda económica de Luis Olarra, quien prefirió la subvención personal a los músicos que la institucional. Hasta que las nuevas corporaciones locales definieran su política cultural, se sucedieron años difíciles. Los profesores prefirieron plantear su protesta frente a la temporada bilbaína y atender a los conciertos en las poblaciones vizcaínas. Pero todos aquellos profesores, con su subdirector Urbano Ruiz Laorden al frente, quisieron seguir siendo Orquesta. Finalmente, el Banco de Bilbao, con sus ciclos “Tiempo de música”, permitió enlazar con la normalización administrativa en el año 82.

A partir de ese año la BOS encontró un papel dentro del proyecto cultural del País que se creaba con la recuperación del autogobierno. La Diputación de Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y durante los primeros años el Gobierno Vasco, a través de su participación en el Patronato que dirige a la Orquesta aportan los fondos necesarios para su funcionamiento y desarrollo. Uno de los grandes hitos de los últimos años ha sido la construcción del Palacio Euskalduna, que se ha convertido en Sede de la Orquesta y que producido una espectacular mejora, tanto para el publico que asiste a los conciertos, como en las condiciones de trabajo de los músicos.

Texto basado en el artículo de opinión de Juan Mª Betanzos, publicado en el ‘Periódico de Bilbao’ el 15 de febrero de 1989

Texto de la página web de la OSB

Teatro Principal de Valencia

VALENCIA. El caso de la Comunidad Valenciana es particular, actualmente se conoce su tradición y entramado musical que se ve materializado en sus bandas y sociedades musicales centenarias.

No deja de ser sorprendente que en un lugar donde la música se vive desde la cuna desde hace más de cien años, no haya sido hasta 1943 cuando se ha contado con la primera orquesta profesional. Además de sorprendente es incierto. Desconozco los motivos por los cuales se ha acallado esta realidad, no alcanzo a comprender el motivo por el cual se nos ha privado de esta parte de la historia musical de España, que debería enorgullecernos enormemente.

Es en 1839 cuando se documenta la primera orquesta en la capital del Turia, no en vano se construyó el Teatro Principal en el año 1832 para albergar los espectáculos y representaciones que se llevaban organizando en la ciudad, con gran afluencia de público. De nuevo, como en Barcelona, esta iniciativa está impulsada y sustentada por la burguesía y gobernantes y de nuevo su orquesta está formada por músicos profesionales, estudiantes y aficionados, por la imposibilidad de encontrar la cantidad de músicos profesionales necesarios como para poder llevar a cabo las representaciones. Hecho que cambia en el transcurso de 20 años, durante los cuales se inaugura un número nada despreciable de teatros para satisfacer la demanda: Teatro Ruzafa, Teatro Princesa, Teatro Apolo.

Pero no es hasta 1878 cuando se crea la Sociedad de Conciertos, ofreciendo su primer concierto el 12 Mayo y con ello el inicio de una nueva actividad sinfónica regular, muy diferente de la anterior, caracterizada por su carácter ocasional e incluso esporádico. Además se trata de la primera asociación de profesores músicos legalmente constituida en Valencia y cuyo uno de sus objetivos es la protección de los intereses de músico profesional de orquesta. La orquesta estaba formada por sesenta profesores: en pocas décadas se pasó de tener orquestas con pocos profesionales y de caracter esporádico a tener una orquesta totalmente profesional y con sesenta componentes, número nada despreciable, incluso hoy en día.
La elección de repertorio y los precios asequibles a todo el mundo buscaban, además de una gestión económica eficiente, acercar la música a un público de todas las clases sociales: desde el humilde artesano al aristócrata, desde el melómano al que deseaba pasar una velada agradable escuchando música. Fue una alternativa a las producciones de zarzuela y ópera que copaban la cartelera valenciana de la época. Esta sociedad contaba con dos juntas: una dedicada a los aspectos musicales y otra administrativa, que gestionaba la temporada de abono, las contrataciones, la gestión económica y el archivo y copistería. Se aprueba su reglamento, cuyo fin era, según el profesor Manuel Sancho García en su libro “El Sinfonismo en Valencia durante la Restauración (1878- 1916)” (UNIVERSITAT DE VALENCIA. Servei de publicacions 2003):
«… La Sociedad de Conciertos, que desde julio de 1879 pasaría a denominarse Sociedad Artístico-musical, si bien manejadas indistintamente ambas expresiones, ve la luz con la finalidad de mejorar intelectual y económicamente la situación y protección mutua como elemento unificador que aglutinaba los intereses de los socios. Hay, bajo estos postulados, la necesidad básica de asegurar al instrumentista ingresos adicionales durante aquellos periodos de menor actividad musical -finales de primavera y verano-, coincidiendo con el descanso de los teatros. Para alcanzar tales propósitos, la Sociedad se comprometía a celebrar conciertos, así como asistir a todo tipo de espectáculos y funciones musicales donde se reclamase la presencia de una orquesta….»

También se regulariza el sistema de ensayos y se da importancia a la necesidad del estudio de las partituras. Prueba del óptimo resultado de esta gestión son las críticas de la época, en las que se destaca la calidad sonora de la orquesta en comparación con lo que el aficionado estaba acostumbrado a escuchar hasta la fecha. El profesor Manuel Sancho García analiza la situación:
«… Con relación a nuestro estudio, todo parece indicar que el recibimiento del público valenciano fue excelente ante la novedad, por lo inusual, que suponía la celebración de conciertos orquestales en la ciudad. A propósito de la presentación oficial de la Sociedad de Conciertos el 12 de mayo de 1878, Las Provincias habla de muy buena acogida, cual no podía menos de esperarse, opinión que compartía El Mercantil Valenciano, al reconocer que el público se retiró altamente satisfecho del espectáculo. En los días siguientes, la prensa atestigua la creciente aceptación de estos espectáculos, hasta el punto de afirmar, finalizado el tercer concierto, que indudablemente para los conciertos sucesivos habrá de aumentarse en algunos cientos el número de sillas disponibles. Constatado el éxito de esta primera temporada, los diarios, sin excepción, elogiaban la iniciativa, felizmente concebida, de crear en Valencia una Sociedad de Conciertos a imagen de otras naciones europeas, Se señaló, a este respecto, la necesidad de que una capital como Valencia contase con un espacio de recreo donde deleitarse con las páginas musicales de los más renombrados autores, al tiempo que se favorecían las relaciones sociales y el disfrute del tiempo libre. Una vez arraigada la costumbre de ofrecer audiciones públicas de carácter orquestal, Valencia podría, al parecer de la prensa, parangonarse con otros países europeos culturalmente más avanzados que habían hecho de la práctica del concierto signo distintivo de modernidad y progreso»
«… Añádese a ello los juicios generalizados acerca de la “excelente” ejecución de los profesores de la orquesta, lo que podría explicar el alto nivel interpretativo del conjunto, fruto del prolongado tiempo de ensayos y el carácter exigente del propio Valls (director de esta orquesta)… »
Otro claro indicio de la popularidad de esta sociedad y sus veladas, «es que entre los asistentes, no faltaran nunca los visitantes foráneos que acudían expresamente a Valencia, movidos por el deseo de conocer las notables obras que con singular acierto ejecuta la Sociedad de Conciertos»

Durante sus temporadas de conciertos se advierte gran dinamismo y capacidad de adaptación para satisfacer los gustos de público y acompañarle en fechas señaladas, así como la creación de ciclos de conciertos: en inauguraciones, en colaboración con asociaciones culturales y profesionales: Circulo Valenciano, Lo Rat Penat, Sociedad Económica, Sociedad Valenciana de Agricultura, gremio de zapateros. En los funerales de ilustres personalidades, como Hilarión Eslava, interpretando su Réquiem. Conciertos orquestales en tiempo de Cuaresma, tambien llamados ‘conciertos sacros’, cuyo repertorio no era exclusivamente sacro. Festividades en honor a la Virgen de los Desamparados. Serenatas musicales, contratadas por empresarios, sociedades, particulares. En la Feria de Julio, en celebraciones de carácter patriótico o nacional. Conciertos de Santa Cecilia, patrona de la música. En conciertos benéficos. Colaboraciones con otras formaciones: Bandas, Orfeón de Valencia, con alumnos de Conservatorio, con la Capilla de la Catedral. Con destacados músicos, como el violinista Pablo Sarasate en el Teatro Principal.

La relevancia de esta Sociedad se vislumbra en las palabras del profesor Manuel Sancho García «Baste subrayar la trascendencia histórica que aquel hecho comportaba por cuanto nunca formación orquestal valenciana había emprendido una iniciativa de tales características. Conviene recordar que, hasta entonces, el músico trabajaba aislado y sin respaldo corporativo alguno, contratado en condiciones económicas precarias por compañías teatrales de turno a fin de constituir la plantilla orquestal necesaria para actuar en las representaciones dramático- líricas. Al finalizar este periodo de tiempo la orquesta se disolvía hasta la próxima temporada. Fue preciso, en este sentido, que la Sociedad de Conciertos, convertida en organización profesional de músicos, encauzara las demandas del colectivo que representaba en aras de la mejora de su situación económica y social. Sirva al lector la siguiente noticia, publicada en prensa aquel mismo año, para corroborar nuestra tesis:

La mayor parte de los profesores músicos de esta ciudad, y particularmente los solistas, han tenido que aceptar la colocación que se les ofrecía en otros teatros, en vista del porvenir oscuro que se les presentaba en esta capital durante el próximo invierno. Algunos han salido ya para Madrid y Oporto, y otros marcharán a tomar parte en orquestas mucho más modestas, como las de Alicante y Alcoy (…) ¡Qué honra para la tercera capital de España! »

Como muestra de la actividad de esta orquesta, de la eficiencia de su gestión y de la idoneidad de sus principios, en los archivos encontramos que entre el 15 de mayo y 25 de julio de 1881 en el ciclo de conciertos de primavera- verano se realizaron 16 conciertos sinfónicos, en una ciudad que entonces tenía alrededor de 170.000 habitantes.

Cabe destacar dentro de la plantilla de 60 músicos de una orquesta profesional fundada hace 134 años sus 12 violines primeros y 10 segundos, sus dos flautas y flautín, tres percusionistas, tres trombones.

A partir de 1886 se advierte un claro declive, porque no se organizan la temporada de conciertos, sólo se organizan espectáculos eventuales y se colabora con teatros. Según el profesor Manuel Sancho García no existe una explicación lógica sobre los motivos que provocaron la desaparición de la temporada: las críticas de la época corroboran la excelente acogida del público hacia los espectáculos, no hay un descenso de público, por lo que los ingresos posiblemente se hubieran acrecentado. Durante este año solamente se interpretaron obras que la orquesta ya tenía en repertorio. Es curioso que en el año 1888 y casi premonitoriamente, se interpreta por primera y última vez el Réquiem de Mozart, justamente en el año en que se consolida el declive de esta asociación, que tanto contribuyó al desarrollo musical en Valencia en su década de vida como orquesta estable. Continuó con una labor esporádica como orquesta, centrando su actividad en colaboraciones puntuales con teatros, para interpretar zarzuela y ópera hasta el año 1896, en el que desapareció definitivamente. Y con ello el esfuerzo y trabajo realizado para el desarrollo de la música, especialmente sinfónica, perdiendo una gran oportunidad para el futuro.

Tras este declive, en el año 1902 se crea la “Asociación de Profesores de Orquesta de Valencia” que también vela por las condiciones laborales de los músicos; organiza conciertos sinfónicos y distribuye el trabajo en los teatros de Valencia, pero con menor repercusión que la antigua Sociedad.

En 1903, a través del Círculo de Bellas Artes López – Chavarri consigue juntar cierto número de profesionales a los que se unieron algunos socios aficionados (vemos como en pocos años el músico profesional había mermado mucho en Valencia) y forma una orquesta de cámara de 19 componentes. Su repertorio es básicamente barroco y ciertamente limitado, tanto que la orquesta se disuelve ese mismo año.

En 1904 López – Chavarri crea la Sociedad Filarmónica, que cuenta con una orquesta de cámara de 18 músicos. Se mantiene hasta nuestros días, pero sin tener formación propia, sino que organiza conciertos y ciclos en colaboración con otras instituciones y formaciones.

En 1915 se funda la Orquesta de Cámara Valenciana, en 1916 la Orquesta Sinfónica de Valencia, que también desapareció más adelante.

Como vemos la incomprensible e injustificada desaparición de la Sociedad de Conciertos supuso un parón notable en la cultura de esta comunidad, nutriéndose durante años de orquestas esporádicas y de orquestas de otras ciudades, habiendo perdido la base sobre la que levantar una industria cultural propia, estable y de peso. No es hasta 1943, 65 años después de la creación de la primera orquesta profesional, cuando se da un nuevo impulso a la música sinfónica en Valencia con la creación de la Orquesta Municipal, que afortunadamente si ha logrado consolidarse.

El Palacio de Congresos "Manuel Rojas" de Badajoz

El Palacio de Congresos “Manuel Rojas” de Badajoz

EXTREMADURA. El caso de Extremadura es especialmente curioso, dado el desconocimiento general que existe sobre su cultura musical durante los S.XIX y principios de S.XX; sería un hecho a resaltar y enorgullecerse, en cambio pasa totalmente desapercibido y desaprovechado.

Gracias a la Tesis Doctoral del Profesor Ángel Suarez Muñoz, La vida escénica en Badajoz: 1860-1886 hemos podido conocer, aunque no con la difusión que sería esperada, que en Badajoz existió una realidad musical muy similar a otras existentes en el resto del país, con unas características muy acorde con las tendencias del momento y que evolucionó muy notablemente en pocos años.

Existieron otras iniciativas culturales en otras localidades de Extremadura, como Villafranca de los Barros, que lleva ligado a su nombre el apelativo ‘Ciudad de la Música’. Gracias al libro Historias de la Música de Villafranca de los Barros, de Juan Martinez Carrillo, podemos profundizar en las características de la vida musical extremeña en el S.XIX y principios del S.XX. Llama la atención la referencia que hace a las remuneraciones económicas de los músicos, lo que nos hace pensar que la vida musical de esta localidad tenía cierta solidez. Resulta muy interesante profundizar en el tema, pero la necesidad de abreviar hace imposible puntualizar.

Otro caso es el de Olivenza, que guarda en el Museo Etnográfico González Santana numerosos instrumentos y algunos muy particulares, en concreto los violines-trompeta. El hecho de que se hayan conservado un buen número de instrumentos de viento, cuerda y percusión nos hace pensar en un pasado musical muy activo en esta localidad. Cuenta con la banda civil más antigua de Extremadura, que data de 1851 y existe documentación sobre la existencia de un cuarteto de cuerda relativamente estable hacia 1910 en esta localidad.

Volviendo a la Tesis Doctoral del Profesor Ángel Suarez Muñoz, La vida escénica en Badajoz: 1860-1886, llaman la atención, en cuanto a música se refiere, las sociedades culturales y recreativas que se fundaron en el S.XIX y su participación activa en la vida cultural y musical de Badajoz, y especialmente el caso del Conservatorio de la Orquesta Española.

Plano de Badajoz de 1871

El Conservatorio de la Orquesta Española nace como una sociedad cultural y recreativa en 1860 y se dedica a producir espectáculos teatrales, musicales y con una labor docente, a enseñar música. Incluso en el año 1866 ofrece un concierto de bienvenida a la Reina Isabel II durante su visita a Badajoz. En pocos años pasa de estar compuesta por unos pocos instrumentos más bien tradicionales (cornetas, tambores, guitarras, bandurrias, etc…) y principalmente por aficionados a contar con una plantilla compuesta también por unos pocos profesionales y los alumnos de esta sociedad. Esto se advierte en la elección de los programas de los conciertos y en la frecuencia con la que ofrecían sus representaciones. Poco a poco está sociedad se convierte más en una sociedad de conciertos que en una sociedad teatral dejando este ámbito a otras asociaciones de la ciudad. Es difícil imaginar que el 1876 se interpretaran en Badajoz obras como Sueño de una noche de verano, la Overtura de Guillermo Tell, variaciones para violín de las Arias más populares de las óperas de Rossini y Donizetti, sinfonías de Haydn y Beethoven, pero existe documentación al respecto que hace inequívoca esta realidad que ha pasado desapercibida demasiados años.

El éxito de sus representaciones y la afición de la población de Badajoz a esta sociedad lo podemos advertir en las críticas de la época, en este caso del año 1876:
“El jueves día 16 de marzo el Conservatorio de la Orquesta Española organizó su tercer concierto. El crítico aprovecha para hacer un elogio a los organizadores: ‘Mucho debe agradecerse a la Junta de la Orquesta por este agradable solaz que nos proporciona… Falta hace en verdad en esta población algún motivo de recreo y ninguno lo proporciona más ventajosamente que estos conciertos donde a la vez que un rato de placer se tiene la ventaja de ir conociendo buena música. Enviamos, pues, nuestra enhorabuena a los autores de esta idea a la vez que al maestro Hermida y sus discípulos que tan bien saben secundarla’ ” (L.C., 877, 18-III 1876: [3]).

Así como el carácter y contenido de las mismas:
Concierto organizado por la Orquesta Española, 27- IX-1875: ‘La Sra. Fernández, que tiene una voz bastante extensa y agradable fue muy aplaudida en todas las piezas que cantó y llamada en diferentes ocasiones al palco escénico. El niño Ramoncito Roig, cuyos adelantos son cada día más notables, recogió gran cosecha de aplausos, de los que participaron además los Sres. Corvacho, Martínez, López y González. La orquesta y el Sr. Teixidó bien en sus cometidos’ (L.C. , 843, 28- IX- 1875: [3]).

Y en los agradecimientos a esta sociedad durante una representación, en este caso teatral.
La isla de san Baladrán: ‘Durante esta misma escena se leyó una composición poética de nuestro amigo don Manuel Barriga y Soto dirigida a La Orquesta Española y que, accediendo a los ruegos de algunos suscriptores, insertamos al pie de estas líneas. Los elevados conceptos que en aquella abundan, así como su sonora y correcta versificación entusiasmaron a los espectadores quienes pidieron la salida al palco escénico de nuestro querido compañero. El Sr. Barriga recuerda en su composición que la La Orquesta Española dio principio a sus trabajos en un humilde sótano, con escasísimos elementos y modestas pretensiones; pero merced a los esfuerzos de las distinguidas personas que hna estado al frente de dicha sociedad, esta ha logrado no sólo alcanzar el favor del público, sino también, y esto es lo más laudable, establecer un centro de educación para las clases proletarias como pocos habrá en nuestra patria’ (L.C. , 704, 23 – X- 1873: [3]).

Esta Sociedad de conciertos tuvo una temporada estable, bastante notable en cuanto a regularidad y estabilidad respecto a lo se aprecia en otras regiones donde este fenómeno cultural se desarrollaba en paralelo, lo que indica el grado de consolidación que alcanzó en pocos años, tanto a nivel artístico, como a nivel de integración en la sociedad: Conciertos de abono, conciertos benéficos, conciertos con fines caritativos, conciertos extraordinarios:

Conciertos benéficos, y funciones de caridad para cubrir necesidades de los habitantes de Badajoz, como ejemplo:
– Un espectáculo interpretado el 3 de Julio de 1869 para pagar los instrumentos de los alumnos del Conservatorio
– Otro ejemplo es un Concierto organizado en el Teatro a beneficio del violinista Federico Gonzalez, el día 7 de Junio de 1884.
– Conciertos y espectáculos para librar del servicio militar a los alumnos del Conservatorio de la Orquesta Española, como vemos a continuación:
El concierto casero: ‘… dará una función en el Teatro del Conservatorio de la Orquesta Española, destinando sus productos a librar del servicio de armas a uno de los jóvenes alumnos de dicho establecimiento’ (L.C. , 558, 13 -X – 1871: [3]).
Concierto en el Parque de la Artillería: ‘El Conservatorio de la Orquesta Española se propone dar algunos conciertos en el patio del Parque de la Artillería para conseguir el propósito que se propone: redimir del servicio de las armas a varios alumnos del establecimiento’ (L.C. , 759, 28 – VII- 1874: [3]).
– Así como otros actos y espectáculos organizados por esta y otras asociaciones culturales para recaudar fondos con fines solidarios con el resto de España: inundaciones en el levante, en Andalucía, afectados por el terremoto en Granada y Málaga del año 1885, etc… y con las clases menos pudientes.

Conciertos extraordinarios:
– Conciertos en obsequio a los abonados
– Velada literaria en honor de Lopez de Ayala, en el año 1880.
– Concierto organizado para el Ayuntamiento y la Diputación, como se aprecia en el texto:
Concierto de la Orquesta: ‘La Junta Directiva del Conservatorio ha tenido a bien obsequiar a los Diputados Provinciales e individuos del Ayuntamiento, así como a las personas que estuvieron abonadas a los últimos conciertos, con uno que se verificó la noche del miércoles 21 ‘ (L.C. , 830, 23 – VII- 1875: [3]).

Pese a que esta sociedad es la que más se inclinó por la actividad musical no es la única que organizó espectáculos musicales durante aquella época: Liceo de Artesanos, también conocido como Casino de Badajoz, creada en 1839 con el fin de fomentar el recreo de sus socios, el cultivo de las artes y estimular el trabajo. Sostuvo dos cátedras de música y dibujo, una sección dramática y otra lírica. la Real Sociedad Económica de Amigos del País, cuyo fin era la dinamización cultural, educativa, sanitaria, artística.

Estas sociedades culturales y recreativas desempeñaban una labor cultural de estimable valor en la ciudad de Badajoz, pero paralelamente también acudían compañías de zarzuela y teatro, grupos de cámara (encontramos en este caso un dúo de flauta y guitarra a cargo de dos italianos que estaban de gira por España), etc… estrictamente profesionales, como ocurría en el resto de ciudades españolas que experimentaron esta explosión de vida cultural y que paulatinamente dieron paso a la profesionalización de las actividades culturales in situ, a nivel local, cercano y por ello más regular y que constituyeron la proliferación de un entramado cultural más profesionalizado y experto y por ello más competitivo y de mayor calidad.

El teatro Lopez de Ayala en los años 20

Con respecto a las sedes, cada una de ellas tenía su teatro o local donde desarrollar sus actividades, pero no exclusivamente, sino que se trasladaban a otros escenarios, como el Teatro del Campo de San Juan (situado en la Plaza de España) en primer lugar y más adelante al Teatro Lopez de Ayala tras su inauguración en el año 1886, o como ya hemos visto al Parque de la Artillería, entre otros.

La Critica musical y los periódicos de la época se hicieron eco de las actividades culturales y musicales de estas sociedades, estos son: El Eco de Extremadura, Crónica, Independiente, El Avisador de Badajoz, Democracia, Nueva revista, Diario de Badajoz.
A continuación la crítica musical a un concierto ofrecido en la sede del Casino:
Concierto de Arturo F. Reinhardt en el Casino: “Imposible es dar a nuestros lectores ni aproximada idea de cómo este profesor de un instrumento dispuesto para producir roncos sonidos, toda la dulzura que tienen las notas del violín. Estos prodigios sólo se explican cuando el que los admira sabe lo que es un artista: un ser privilegiado y misterioso que tiene más de Dios que los demás seres, y que del caos informe del sentimiento hace surgir el mundo de la belleza…. Nosotros le felicitamos por ello de todo corazón y le aplaudimos cariñosamente como si fuese un artista español, que no son extranjeros para nosotros los portugueses” (L.C., 540, 13-VII-1871: [3] )

Repertorio.

Como era costumbre en la época, las representaciones constaban de tres partes. En muchas ocasiones una parte era teatral, otra musical
Cuando el espectáculo era concierto, este también constaba de tres partes, y como fue habitual hasta bien entrado el S.XX en toda Europa, constaban de un repertorio muy variado y en muchas ocasiones no se ejecutaban obras completas, sino secciones; también era heterogéneo en cuanto a las formaciones que salían al escenario, podían actuar una formación o varias: partes con orquesta, con o sin solistas, partes de música de cámara y alguna pieza con cantantes, en el caso de la Orquesta Española.
Respecto a este tema recordamos el libro Szigeti on the Violin de Joseph Szigeti, violinista húngaro que alcanzó un nivel musical tan elevado que le convirtió en un referente a nivel mundial. Relata su vida y experiencias como intérprete y violinista, mostrando programas de sus conciertos, que podían constar indistintamente de piezas para violín solo, piezas de música de cámara y piezas con orquesta. No existía la disociación por géneros que hacemos hoy en día.
Según el profesor Ángel Suarez, el género estrella es la zarzuela, a pesar de ello las obras puramente instrumentales también gozaron de notable éxito. En los apéndices encontraran un listado de compositores líricos que se interpretaron en Badajoz en el S.XIX y los programas de concierto de la Orquesta Española.

Y terminamos la parte dedicada a la música en Badajoz haciendo referencia a Manuel Alfaro, que dice en su libro Badajoz. Estampas retrospectivas describiendo a esta sociedad y con una reflexión sobre la repercusión que tuvo en el futuro de cultural de Badajoz y sobre las decisiones tomadas:
“Una de las Sociedades que tuvo el más destacado renombre y actividad durante las últimas decenas del pasado siglo fue la Orquesta Española.
Lugar predilecto, donde acudía la gente por sus funciones teatrales, sus conciertos, conferencias, bailes y espectáculos y dada la capacidad de su salón: 400 m2.
La Orquesta daba clases particulares de música completamente gratis, constituyéndose así en un auténtico Conservatorio. Fundada en 1860 por Anacleto Mendez, según cuentan su declive comienza en 1890, cuando sucede un suceso sangriento durante un baile celebrado en el mes de Agosto.”

Como vemos se intuye que tuvo un declive a partir de 1890, pero el suceso acaecido no desvela totalmente la incógnita sobre la desaparición de esta asociación, porque es el germen, junto con otras asociaciones del Conservatorio Superior de Música Bonifacio Gil de Badajoz, como cita el historiador Alberto Gonzalez en el libro de la Asociación Amigos de Badajoz, titulado Badajoz mucho que ver, en lo referente a la creacion de este Conservatorio:
“Con antecedente en las numerosas aulas musicales sostenidas por asociaciones, como la Orquesta Española de Anacleto Méndez desde 1865, Ateneo, Escuela de Música Municipal y otras, muy activas en Badajoz desde finales del S.XIX, el origen del actual Conservatorio se encuentra en la academia de música fundada en 1927, junto con el centro de Estudios Extremeños, Museo de Bellas Artes, y otros centros e instituciones culturales, por la Diputación, a instancias de Adelardo Corvasí, Prudencio López, Manuel Saavedra, Narciso Vázquez y otros artistas e intelectuales, cuando era presidente de la corporación Sebastián Gracia Guerrero”

De ello se vislumbra que las autoridades competentes decidieron dar visto bueno, impulsar e institucionalizar la enseñanza musical, hecho muy loable, y que en cambio no sucedió con las secciones dedicadas a organizar y ofrecer espectáculos, también muy presentes en la sociedad extremeña, como hemos visto. Cuán diferente hubiera sido si se hubiera tomado en consideración consolidar también el fin mismo de la enseñanza musical: que no es otro que la interpretación y la difusión de la música y la cultura a nivel profesional, de calidad y competitivo.

En el año 2000, después de muchas décadas desde la desaparición del Conservatorio de la Orquesta Española, se pone en marcha el proyecto de la OEX, Orquesta de Extremadura, caracterizado por una temporada de abono en las principales capitales de la región, conciertos en localidades y conciertos didácticos para acercar los más pequeños a la música. Esperemos que este proyecto que en su corta vida ha dado tanto prestigio y servicio cultural a Extremadura no vea su futuro truncado y los extremeños tengan que volver a escuchar, después de 150 años, orquestas de forma esporádica y formadas por profesionales, aficionados y alumnos.

CONCLUSIONES.

Como vemos, algo muy común y extendido en las características de las instituciones y sociedades culturales del S.XIX, es contar con la colaboración de profesores y alumnos de música en sus representaciones, e incluso con aficionados, esto no obedecía simplemente a la necesidad de dinamizar la enseñanza en estos centros, sino a necesidades musicales específicas, en muchas ocasiones no era posible encontrar el número necesario de profesionales para llevara a cabo las representaciones, afortunadamente esto hoy en día ha cambiado y la calidad y cantidad de músicos profesionales en España es notable y se sustenta en el gran número de estudiantes que terminan hoy en día sus estudios con un nivel muy notable.

Habiendo analizado brevemente la historia de la música española, no podemos sino pensar que si estas iniciativas se hubieran visto todas consolidadas y apoyadas por las administraciones y autoridades nuestra tradición y especialización musical serían infinitamente más ámplia. Pensamos en que si los dirigentes políticos, burguesía adinerada, nobleza e incluso realeza, como sucedió en otros países, hubieran apostado con más decisión y acierto por mantener muchas de estas instituciones culturales que nacieron en el S.XIX y principios del XX, hoy en día la mayoría de orquestas españolas no seríamos de primera generación o segunda, sino de cuarta, quinta o sexta, seríamos los tataranietos que mantienen una tradición y estructura con más de 100 años, con lo que esto conlleva: tradición aún más arraigada, y sobre todo más ámplia, un entramado cultural especializado y experto, ser un país receptor de estudiantes, no exportador de ellos, una industria mucho más fuerte y puntera, es decir todo lo que hoy en dia son en el ámbito cultural las envidiadas Alemania, Francia, Austria y Suiza (con las nada despreciables implicaciones económicas que ello conlleva) o lo que fue la Italia dorada y próspera de los años 60 y 70, la Italia de I Musici, de Pasolini, de Sofia Loren, de Visconti. La Italia de hasta hace unos años, cuando comenzó a sufrir una involución importante y desastrosa para su cultura, su sociedad y su economía, mucho antes de que comenzara la crisis económica que hoy atravesamos.

Para finalizar y para defender y valorar la continuidad de una cultura con excelencia, calidad y posibilidades de seguir evolucionando, con capacidades para aportarle grandes beneficios materiales e inmateriales a la sociedad, es necesario resaltar que las fuertes y productivas Alemania y Francia sufrieron las dos Guerras Mundiales, pasaron por dos reconstrucciones, pero durante esos periodos supieron mantener sus señas de identidad y su cultura, fueron capaces de no destruir su futuro, de cuidar a sus profesionales y gracias a ello hoy en día tienen una industria cultural que le reporta al P.I.B. de cada país una proporción nada despreciable. Supieron diversificar sus inversiones en futuro y a la vista está que acertaron.

No tratamos de lamentarnos por lo que España (y Extremadura) pudo ser y no fué, sino de evitar que nunca pueda llegar a ser lo que debería ser.

Un músico asombrado y muy preocupado

BIBLIOGRAFÍA

La vida escénica en Badajoz: 1860-1886 . Ángel Suarez Muñoz. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1995 . IBSN 84-362-3180-5

El Sinfonismo en Valencia durante la Restauración (1878- 1916) Manuel Sancho García UNIVERSITAT DE VALENCIA. Servei de publicacions 2003. IBSN 8437058147

Badajoz mucho que ver. Alberto González, Antonio Manzano, Álvaro Meléndez, Cristino Portalo y Vicente Carrasco. Asociación Amigos de Badajoz, 2004. IBSN 978-84-87394-77-5

Historias de la Música en Villafranca de los Barros. Juan Martinez Carrillo, 2004. Gráficas Diputación de Badajoz.

También han sido consultada la información que aparece en las páginas web de las orquestas, así como enciclopedias y diccionarios de la música, que no se citan a continuación porque el propósito de este escrito no es llegar convertirse en tesis.

Un especial agradecimiento a las personas que han ocupado su tiempo investigando y escribiendo para que nuestro pasado cultural no sea olvidado, y que cito en esta bibliografía.

 Esta artículo se publica bajo licencia  CC by-SA

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Una respuesta a La música en España: pasado, presente y ¿futuro?

  1. Todos,unidos apoyemos, la cultura musical,y la Orquesta de Extremadura,es tan necesarea,para los
    Extremeños,que les guste la musica, que no tiene que desaparecer, y son puestos, de trabajo ,y toda las comunidades,estan ,orgullosas de tener, su orquesta,yo soy Valenciana, y no megustaria que lacultura musical desapareciera en ninguna,comunidad, por eso ,Apoyo ala Orquesta de Etremadura paraqueno la quiten !……

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