POR LA ORQUESTA DE EXTREMADURA

Domènec González de la Rubia. Imagen del sito http://www.gonzalezdelarubia.accompositors.com

Publicamos aquí una carta que nos ha enviado Domènec González de la Rubia, Compositor y Director de Orquesta.
En la actualidad es el Presidente de la ACC (Asociación Catalana de Compositores) y Presidente de la FAIC (Federación de Asociaciones Ibéricas de Compositores).
Damos las gracias al Mº González de la Rubia por sumarse a nuestras reivindicaciones con esta carta de apoyo a la OEx.

El 13 de marzo de 1998 se publicó en el diario HOY la carta que con el título “Una Orquesta sinfónica para Extremadura” escribí para alentar con ella a las autoridades políticas para que se decidieran a dar el paso de crear una orquesta en ésta comunidad. Incluso, poco después realicé en tal sentido algunas gestiones y para mi sorpresa, agradable sorpresa desde luego, se me informó desde la Consejería de Cultura que el proyecto estaba ya en marcha y que efectivamente, la Orquesta sería una realidad en un futuro no excesivamente lejano. Y así fue, el 27 de Octubre del año 2000, se ofreció el concierto de presentación en la Basílica del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Las implicaciones culturales e incluso sociales que esta iniciativa podía fomentar se vieron cumplidas con el tiempo y músicos y aficionados pudimos sentirnos orgullosos de que en Extremadura, una sociedad eminentemente musical como constata su riquísimo folclore, por fin se hubiese dado tan importante paso. Pero desde entonces ha llovido mucho y he aquí que unos años después, nos encontramos con una situación inesperada: la orquesta es cuestionada desde ámbitos políticos considerándola una institución poco esencial en el actual panorama cultural presidido por la crisis económica. Pero ¿es esto cierto?. Naturalmente que no. En realidad, qué la orquesta continué o no depende de la voluntad política. Naturalmente una institución así puede sufrir las consecuencias de los malos tiempos pero ¿qué manía es esa de considerar exclusivamente desde un punto de vista mercantilista la cultura?. Imaginemos que existiese un déficit en su gestión ¿es que acaso las instituciones no tienen el deber de velar por su sostenimiento y afianzamiento?. Desde luego, este no es motivo para cuestionar su existencia ni en menoscabar las condiciones laborales de sus músicos. El verdadero motivo de que algo así suceda es la incapacidad de los responsables por encontrar formulas adecuadas con la que obtener un rendimiento satisfactorio de las actividades de la orquesta y en este caso me estoy refiriendo a un rendimiento cultural y social. Pero para esto suceda las personas que estén al frente de esta institución deben equilibrar los fines a alcanzar y los medios puestos a disposición; deben olvidar intereses particulares y sobretodo deben creer en el proyecto. También, y ya lo he dicho en alguna ocasión, la orquesta debe estar abierta de par en par a los compositores e intérpretes extremeños; los encargos deben hacerse a los creadores de la Comunidad y debe potenciarse la presencia de instrumentistas autóctonos, todo ello, naturalmente, sin obviar la apertura al exterior y la colaboración con otros territorios y artistas. Pero todo esto puede realizarse mientras exista una orquesta y esa, la existencia de una orquesta extremeña plenamente apoyada por las instituciones, debería ser una premisa incuestionable.

Tampoco caigamos en la trampa de esforzarnos cándidamente en demostrar a los políticos que la OEX es rentable, ni tampoco en la de ofrecer nuestro trabajo a precio de saldo. De eso nada. Lo que debemos defender es la existencia de un colectivo cuya importancia sociocultural va mucho más allá que una mera relación de dígitos. ¿Acaso podemos cuantificar económicamente el impacto que en la conciencia de unos niños de alguna pequeña población causa la escucha de una sinfonía de Beethoven? .

Ya han pasado aquellos tiempos de ostracismo cultural en el que los músicos extremeños debíamos salir de nuestra tierra para poder formarnos. También han pasado los de agachar la cabeza tímidamente reconociendo que seguramente las cosas tienen que pasar porque no había más remedio. Pues no, no tienen que pasar, ni nos merecemos que pasen. Que se arremanguen los responsables, que encuentren salidas óptimas a los problemas y sí lo que de verdad quieren es ahorrar dinero, que lo ahorren de aquellas partidas que verdaderamente no nos aportan nada..Porqué no lo olvidemos, la música siempre da más de lo que recibe. En el fondo, el problema se reduce al ámbito de la sensibilidad y de la responsabilidad. Sensibilidad por dotar a los ciudadanos de una educación presidida por la excelencia y responsabilidad para solucionar una situación absurda que ciertamente parece extraída de un mal sueño que nunca debería haberse imaginado.

Domènec González de la Rubia
www.gonzalezdelarubia.accompositors.com

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